Soy Javier Santos. Trabajo el SEO como una herramienta de negocio, no como un fin en sí mismo.

No empecé en SEO porque estuviera de moda. Empecé porque me obsesionaba entender por qué unas webs crecían y otras no, incluso teniendo «todo bien hecho». Con el tiempo descubrí algo que hoy tengo muy claro: el SEO no va de aplicar trucos, va de tomar buenas decisiones en el contexto adecuado.

Hoy trabajo como consultor SEO ayudando a empresas, negocios locales y ecommerce a crecer de forma orgánica, con una premisa muy simple: si el SEO no impacta en el negocio, no sirve.

Mi enfoque: menos teoría, más criterio

Con los años he visto demasiados proyectos perder tiempo y dinero por hacer SEO «de manual». Checklists infinitas, acciones sin prioridad, contenidos que no atacan ninguna intención real y estrategias que se sostienen solo sobre métricas bonitas.

Mi forma de trabajar parte de otra base. Primero negocio, luego SEO. Entender qué vendes, a quién, con qué margen y qué papel puede jugar el canal orgánico en todo eso. A partir de ahí, se construye la estrategia: estructura, contenido, autoridad y ejecución. No al revés.

Por eso muchas veces mi trabajo consiste tanto en decidir qué NO hacer como en definir qué sí merece la pena atacar. Y eso solo se consigue con experiencia real, no con teoría.

Experiencia real en proyectos donde el SEO no admite improvisación

He trabajado SEO en contextos muy distintos: proyectos locales, ecommerce y sectores especialmente competidos donde no basta con «hacer lo básico». He estado en situaciones donde una mala decisión SEO tiene impacto directo en ingresos, visibilidad o viabilidad del proyecto.

Eso me ha dado algo que valoro más que cualquier título: criterio. Saber cuándo empujar, cuándo frenar, cuándo cambiar el enfoque y cuándo decirle a un cliente que el SEO no es la mejor opción en ese momento.

Cómo es trabajar conmigo (y por qué no trabajo con todo el mundo)

Trabajo con contacto directo, sin intermediarios ni cuentas «en cola». Me involucro en los proyectos que acepto y por eso limito la cartera de clientes. Prefiero trabajar con pocas empresas, pero hacerlo bien, con seguimiento real y conversaciones honestas.

No busco relaciones basadas en promesas. Busco proyectos donde haya margen para hacer las cosas con cabeza y donde el SEO tenga sentido como inversión. Por eso soy claro desde el principio con expectativas, tiempos y viabilidad.

Si un proyecto no encaja, lo digo. Si encaja, me implico.

Proyectos con los que mejor encajo

Encajo especialmente bien con negocios locales que quieren dejar de depender del boca a boca y construir una captación estable, y con ecommerce que necesitan crecer de forma sostenible, sin vivir permanentemente de la publicidad.

Negocios locales

Empresas que quieren dominar su zona geográfica, construir autoridad local y generar leads de forma constante sin depender exclusivamente de recomendaciones.

Ecommerce sostenible

Tiendas online que buscan crecimiento orgánico real, con arquitectura sólida, contenido estratégico y una captación que no dependa solo de publicidad pagada.

También trabajo con profesionales y equipos de marketing que necesitan dirección, criterio y una visión externa para tomar mejores decisiones. No importa tanto el tamaño del proyecto como la mentalidad con la que se aborda.

No encajo con proyectos que buscan atajos, resultados inmediatos sin inversión o alguien que «les haga SEO» sin preguntar demasiado.

Por qué también hago mentoría SEO

Con el tiempo empecé a ver que muchas personas no necesitaban que les hiciera el SEO, sino entenderlo. Emprendedores que querían criterio para no depender a ciegas, marketers que ejecutaban sin seguridad y profesionales que necesitaban ordenar ideas.

De ahí nace la mentoría SEO: un espacio 1 a 1 para aprender a pensar el posicionamiento web desde dentro, aplicado a proyectos reales. No como sustituto de la consultoría, sino como complemento natural.

No trabajo para «hacer SEO»

Trabajo para que los proyectos con potencial tengan la visibilidad que merecen y puedan crecer de forma sólida. Sin ruido, sin humo y sin vender lo que no creo.

Si has llegado hasta aquí y te sientes identificado con esta forma de trabajar, probablemente encajemos.

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